Enfoque pedagógico

Esta formación descansa, globalmente, sobre tres pilares, tres hilos conductores que nos permiten asegurar permanentemente la integración y la profesionalización de las personas que formamos.
Trabajamos a partir del saber-hacer, el ser y la voluntad de vivir del coaching para el acompañamiento de nuestros alumnos en la formación.
Saber hacer
Desde el inicio de la formación, os invitaremos a poner en práctica el contenido de la misma.
En coaching, la parte experiencial es muy importante ya que a través de ella podréis evaluar vuestro nivel de compresión de la relación de coach y vuestras capacidades para responder al coaching.
La experiencia permite identificar vuestras fortalezas como coaches y visualizar los puntos susceptibles de mejora.
Durante toda la formación, existen cuadrantes de evaluación que os permitirán conocer con precisión los avances y la integración o asimilación de los módulos que se imparten.
Estas herramientas permiten la toma de consciencia, a lo largo de la trayectoria de aprendizaje, de los puntos o áreas sobre los que trabajar.
Gracias a la construcción pedagógica, los medios técnicos utilizados y la supervisión permanente, podemos garantizar la integración de los módulos necesarios para una práctica profesional de éste oficio
Ser
Existe una diferencia entre hacer coaching – conocer las técnicas - y ser un coach. Por esta razón, a lo largo de ésta formación, trabajaremos juntos en dos niveles:
- el primer nivel es la puesta en práctica de los contenidos del módulo abordado.
- el segundo nivel es la utilización de los contenidos del módulo visitado; este nivel es en el que trabajamos para el desarrollo personal del coach.
La mejor estrategia para convertirnos en un coach excelente es integrar el método y las herramientas con las que vamos a trabajar con nuestro cliente.
Para ello es necesario vivir la experiencia personal. Sólo así llegamos a dominar lo que hacemos.
¿Podríamos imaginarnos a un entrenador de fútbol que no haya jugado nunca al fútbol?
Por ello, en cada módulo, el alumno reflexiona y practica los conocimientos teóricos aprendidos para luego aplicar personalmente los contenidos.
Por ejemplo, cuando abordamos el módulo de las emociones del coach, nuestros alumnos abandonan el seminario sabiendo gestionar sus propias emociones y comunicando acerca de ellas. Se convierten en un modelo de gestión de emociones, siendo esta práctica una de las necesidades demandadas por nuestros clientes.
Este principio es válido para la cuasi-totalidad de los módulos abordados.
Vivir del coaching
Podéis haber asimilado las mejores herramientas del coaching, ser un coach extraordinario, pero si no tenéis clientes ...
Por éste motivo, gracias a la integración de nuestra red, tendréis la posibilidad de disfrutar del apoyo de coaches internos y externos que hayan conseguido implantar su proyecto y, sobre todo, desarrollar vuestro programa preciso y personalizado de las acciones y de las estrategias. Los participantes podrán presentar y debatir sobre un plan de negocio con el fin de poner en práctica el desarrollo concreto de la actividad y beneficiar de un apoyo contante para asegurar los pasos.