Código Deontológico


Deontología

Como formador y coach profesional, me comprometo a respetar y en saber hacer respetar los principios generales que rigen el ejercicio de las actividades de formación, observando el reglamento que constituye el código de honor de nuestra profesión.

- no aceptar ninguna misión para la que nuestra organización no esté cualificada o no pueda cubrir los intereses de aquél que nos la confía. 

- comprometerse en el ejercicio para respetar el reglamento, garantizando el secreto profesional y la estricta confidencialidad de las informaciones concernientes a nuestro cliente y cualquiera de las personas implicadas. 

- hacer prueba, en cualquier y cada una de las posibles circunstancias, de lealtad frente a nuestros clientes ya que nos han honrado con su confianza, por lo que debemos poner en marcha todos los mecanismos para salvaguardar sus legítimos intereses. 

- no aceptar, en una misión determinada, ninguna remuneración que no sea la que se ha convenido con nuestro cliente. 

- prohibirse, en consecuencia, aceptar o solicitar de un tercero ventajas, comisiones o retribuciones de ningún tipo. 

- prohibirse cualquier movimiento, maniobra o declaración orientada a dañar la reputación de un colega de profesión o perjudicarle en su desarrollo profesional. 

- hacer prueba de espíritu de confraternidad y de ayuda mutua a expensas de los profesionales y de las personas del oficio con los cuales colaboramos.

- prohibirse, a la hora de buscar clientes, recurrir a medios incompatibles con el ejercicio digno de la profesión, evitando particularmente la publicación de anuncios o de textos de carácter laudatorio u elogioso.

- seguir y hacer seguir a los intervinientes, un programa de formación continua, que aúne la adquisición de conocimientos técnicos así como generales, con el propósito de asegurar a nuestros clientes un trabajo de máxima calidad para cumplir las exigencias necesarias relativas al ejercicio profesional del oficio.